Mardi 31 mars 2009
A todos los camioneros, y automovilistas, a los empleados de las estaciones de servicio, a los hombres de todos los cuarteles de bombero o defensa civil en los cuales hemos pasado, a toda la gente con quién compartimos un momento grato, gracias a todos los que nos hacen este viaje posible y lindo! Son tantos!Entre ellos, A :
 
 
  - Hilda, por sus tortas fritas a la mañana y sus guisos de lentejas a la noche. Recordamos el día dónde, con Pedro, entre dos ataques de risas, los pies en una bolsas de plástico, nos imitaron a un japones que se había alojado en la casa.
 
- Juan, el fotógrafo, que nos llevo de Ushuaia hasta la frontera con Chile, por puro gusto de pasear. Juan iba atento a la ruta, y frenaba de repente para sacar una foto. Estaba haciendo un calendario para 2007. Esperamos que le haya salido lindo!!
 
-Ruben, que nos hizo subir a su camión, y con quien estuvimos charlando toda la tarde, compartiendo mates y galletitas, y cruzando Tierra del Fuego. Ruben no parecia nada convencido con el poderoso sindicato de camioneros argentinos.
 
 - Xavier y Marcelo, con quien nos fuimos a pescar salmones en el lago Santa Sofía, y que nos concinaron un asadito ahumado.
 
- Marcelo y Maria Laura, que nos rescataron en el medio de la ruta cuarenta. Con ellos dos y Yanina, su nena, nos fuimos en el auto repleto a visitar las grutas de las manos, en Bajo Caracoles. En el trayecto Marcelo nos contó cómo logro llegar al Antartica.
 
- Los vecinos de 25 de Mayo, que nos invitaron a tomar mates a la mañana, en sus muy humildes casas hechas de chapas y sábanas, y que nos despidieron en el borde de la ruta.
 
 -Un señor que nos subió en auto stop, y al dejarnos a un cruce, nos dijo una frase que nos ayudó a nunca perder la paciencia, " Siempre hay un roto para un cocido"; grande frase para el que quiere andar a dedo.
 
-Max, con quien recorrimos 1500 kilomtetros, de Puerto Montt a Santiago. Nos prestó una de sus camas en el camión para pasar la noche. Pasamos doce horas con él, compartiendo histórias y leyendas de Chile. Nos despidió a la entrada de Santiago, y nos quedamos con ganas de ir a visitarlo algún día a Chiloe.
 
-Los habitantes de Lules, tan simpáticos.
 
-Juan y Eli, quien nos alojaron diez días en San Pedro de Atacama. Nos dejaron poner la carpa en la huerta, donde las vacas venían a comer en el día, y compartieron el baño. Con ellos vimos unos partidos de fútbol en S.P. de Atacama, y compartimos otros lindos momentos de charla, alrededor de un almuerzo o un desayuno.
 
-Sergio, quien nos alzo de Calama a San Cristobal, en Bolivia. En la frontera nos encontramos sin plata, y Sergio nos presto 200 bolivianos, confiando en nosotros.
 
-A la empleada de la pensión de Uyuni, quien nos prestó dinero mientras resolvíamos nuestro problema .
 
-A Pedro y su familia. Frenaron en las montañas del Cari Cari , y una parte de la familia (iban como 14 en ese auto minúsculo) , se bajo y se fue hasta la casa caminando, para que él nos pueda llevar hasta el lago .
 
-Gracias a los hombres del cuartel de Corumba , quienes cuidaron nuestro auto durante dos meses, y nos alojaron a nuestro retorno.
 
-Gracias a los de la estación de servicio de Campo Grande, quienes nos invitaron la cena.
 
-A Sergio , quien nos invito a dormir en su camión., e hizo varios kilómetros más para dejarnos en una buenota gasolinera.
 
-Gracias a Glaucia y Ricardo, quienes nos alojaron en Bello Horizonte.
 
 -Gracias a Juliana y Miller, quienes nos recibieron como amigos, y nos cocinaron cosas deliciosas.
 
-A ese hombre triste, quien nos invito un guaraná y nos despidió de Rio de Janeiro. .
 
-A Vladimir, quién nos alzó a dedo en su taxi, y nos invito unas frutas en el camino.
 
 -A Josefa, quién se emociono tan sinceramente con nuestro viaje, y quien, después de habernos dejados en una estación de servicio, volvió, para invitarnos a cenar, y quedarse un rato más con nosotros. A tu sinceridad!
 
 -A Charli, quien nos vio en la ruta e hizo media vuelta, para llevarnos 80 kilómetros adelante, en la dirección contraria a la cual iba el. Nos dejo en una estación de servicio, con todas las frutas y legúmbres que había comprado para su cena.
 
 -A William, Evaldiñó, Evair, y Sergio, quienes nos hicieron posible participar en la proyección de cine en Primavera do Leste, y con quienes compartimos muchos momentos y kilómetros. 
 
 -A los bomberos de Primavera do Leste, quienes nos prestaron un departamento durante una semana.
 
-A los camioneros que nos ayudaron a remolcar el auto por la ruta desértica de la chiquitanía, cuando nos encontrábamos sin nafta.
 
-A Johny, quien paso la noche sobre el motor, y que se fue a clases sin haber dormido , para entregarnos la Toyota en buen estado .
 
-A Xavier, y a Carolina , su mujer, quienes nos recibieron con afecto, nos prestaron un departamento en Santa Cruz, nos invitaron a su finca, a su casa, a salir. Fue muy rico sentirse como en casa!
 
-A la familia Sacaca, quienes nos hicieron la venta del auto muy agradable, en un clima de confianza y simpatía. Estamos felices que nuestro tanque se haya quedado en su compañía!
 
-A María , quien, en el medio de ese desierto de sal, nos prestó su pozo de agua y su fuego, y un rinconcito para poner la carpa.
 
-A David, quien nos alojó un mes en Cochabamba, y nos hizo posible quedarnos para tomar clases de quechua.
 
-Al nene que nos cruzamos en el camino del Choro , y que pescó con su mano dos truchitas para la cena.
 
-A Tim, y a todos los que nos acompañaron en esa noche muy especial en Rurrenabaque.
 
-A Xavier, con quién nos ligamos de amistad.
 
 -Al sol, por haber salido el día del solsticio, cuando tanto lo esperábamos.
 
 -A Ignacio y a Julio, por esa noche de fiesta linda en Copacabana.
 
 -A Jesús, quién nos ofreció un rico y potente guiso de lentejas en Choquequirau, cuando veníamos de dos días de marcha y quedaban 5.
 
 -Al señor que nos vió pasar cargados por el valle de Yanama, y que nos invitó a un café con galletas (en un lugar donde para obtener café o galletas, hay que caminar 3 días).
 
-Al hombre que nos regaló leña en un campo donde no había manera de encontrar madera seca.
 
-A Omar, con quién pasamos un hermoso mes, y quien nos permitió viajar de manera más cómoda durante ese tiempo.
 
-A la familia Lugon-Santos, quienes nos recibieron tan bien en su casa en Lima.
 
-A Helena y Juan, quienes nos alojaron unos días en Pucallpa en una casa muy linda y agradable y nos ayudaron a encontrar un barco para Iquitos. 
 
-A Joseba, que nos hizo un inmenso favor, llevando 23 kilos de nuestro equipaje a Bogota. Gracias!
 
-A Rocío y Gustavo, con quienes pasamos unos lindos días por Leticia. Nos invitaron a comer y a pasear varias veces. A su compañía tan agradable! Gracias Gustavo por haber llevado varios libros nuestros a Buenos Aires!
A Beltran y Mariela, de Arara, Amazonas. Por haber compartido con nosotros su lengua y cultura Ticuna, sus momentos de trabajo y descanso, todas esas horas de charla entre mitos y recuerdos. Gracias por las piñas de bienvenida y de despedida que nos regalaron.
 
Angel y Charley que nos alojaron en su casita, en el fondo de un restaurante improvisado. A su buen humor y simpatía, a los momentos de bailes y fiestitas que pasamos juntos.
 
Alcalde de Rocafuerte que nos llevó en su lancha a nosotros y a nuestros amigos franceses a la entrada de Ecuador.
        
Al soldado Zapata de migraciones de Rocafuerte. Que nos prestó bajo la mirada molesta de su colega un cuarto a los cuatro y nos cocinó unas deliciosas papitas fritas.
 
Guardias del parque de Coca que nos prestaron la garita de seguridad para pasar la noche con Heloise y Jonathan.
 
Gracias a Jaime quien nos alzo de noche al salir de la fábrica y se preocupó por donde íbamos a pasar la noche. Se fue hasta un pueblo mas alejado que el suyo para dejarnos en la casa de la madre de una amiga que tenía un cuartito vacío. “No los alojo en mi casa, nos dijo, me disculparan, soy pobre”. Y a esa señora que nos alojó, y nos dió los buenos días con pancitos frescos.
 
Familia Chindoy en el valle de Sibundoy en la casa de los cuales nos sentimos realmente en casa. Gracias por compartir su lengua, y cultura Camentzá y por respetar las nuestras. A todas las comidas y a los paseos por el valle.
 
Ana y Freddy que nos encontraron acampando cerca de su casita, bajo la lluvia y nos brindaron su pequeña casa de madera para pasar unos días con ellos. A todos esos momentos tan simples que pasamos con Uds. Gracias Fredy por comprar un pedacito de carne y festejar así con nosotros el año de viaje.
 
Fabio que nos regaló de forma casi anónima una arepa de queso al vernos comprar solo una. Nos volvimos a encontrar en otra esquina y nos invitó a su casa, donde pudimos lavarnos y lavar la ropa. A sus hijos que nos dejaron el cuarto para que pasemos la noche, a su mujer que nos cocinó delicioso a la noche, y nos recibió con el mejor chocolate a la mañana.
   
Gracias a aquel hombre que nos cruzó de una orilla a la otra del gran río Magdalena.
 
A Diego de Medellin que nos llevó en su camión unos 30 km, a la merienda que nos ofreciste, a tu invitación a la casa, y sobre todo, a tu buena energía!
 
A Dani y Elsa que nos levantaron a unos 200 km de Bogotá en su Volwagen, turbo-diesel, último modelo, escuchando salsa a fondo, y nos dejaron en la capital, dándonos dinero para el taxi porque no nos habían dejado en la dirección exacta.
 
A Alejandro que conocimos tocando tango en el pueblito de villa de Leyba, y con quien nos encontramos en Bogota para pasar una tarde en su casa, tomando mate, comiendo alfajores, y haciendo pizza. A Mariela, su compañera. Por la bella tarde que pasamos los cuatro.
 
Gracias Tania por recibirnos un mes en tu casa en Bogotá, por el paseo en el Boyacá, los momentos de charlas, cine, comidas, por prestarnos el auto, y por mucho más. 

Al "parche" de Bogota, con quienes pasamos un lindo fin de semana en gachansipá.
 
Rodo, el padre de Diego, que nos hizo una visita sorpresa en Bogotá. Por las delicias de Argentina que nos trajiste, y por esos días de aventura que compartimos por las carreteras de Colombia.
 
A Juan, que nos llevó con gusto hasta el bello pueblito de Pamplona, haciéndonos disfrutar de comidas ricas durante el trayecto.
 
Al señor que nos subió en la caja de su camión, donde pasamos un momento tan rico viendo pasar los pueblitos y valles, dedicándoles payadas, tomando mate y leyendo Borges, mientras que poco a poco íbamos dejando las tierras calientes por otras más frías.
 
Juan el lechero, que iba desparramando hijos por todo el país. A tu humor y buen humor.
 
A ese hombre en lagunillas, que nos vió muertos del calor y sin saber para donde disparar para poder hacer dedo, y que nos llevó en su auto unos cuántos kilometros para dejarnos en un lugar estratégico. Gracias por contarnos algo de la historia del lago de Maracaibo.  
 
Roger, el guardián de una plataforma de petróleo, que nos dejó entrar y nos hizo visitar el lugar. Al riesgo que tomaste en hacerlo, a tu sensibilidad y emoción por ese encuentro.
 
Maritza y sus hijos, que se agruparon con curiosidad al vernos por la noche en esa gran avenida, y que nos ofrecieron de tomar y un lugarcito para armar la carpa entre los triciclos que vendían. A las chicas que le regalaron púdicamente y a escondidas una bolsa con su mejor ropa a Anna. A la despedida que nos dieron. A los ojos de Maritza.
 
Vitalio y Elsa, con quienes pasamos la frontera imperceptible entre Venezuela y Colombia en la Guajira mientras que intentaban adivinar por que dirección tomar en esas tierras sin rutas. Dormimos en su casa a la noche. Gracias por la cena y el desayuno que nos brindaron, y por el agua que nos dieron para ducharnos.
 
Habitantes de Chipá (dos casas), con quien pasamos ese lindo día, en la sombra de algún árbol, entre charlas y viajes, la matanza y la comida del Chivo, hasta que la luz anaranjada anuncie la partida del sol.
 
A los chicos del Internado de Siapana, que nos recibieron con tanta dulzura, nos compartieron algo de su cultura wayu, del bellísimo baile que hicieron a la luz de la luna. A esa noche larga y bella de complicidad y de intercambio, alrededor de un mate y de un bandoneón.
 
Negra fina, Mauricio y John, en la casa de los cuales colgamos la hamaca y vivimos en Nazareth. A las clases de Tango y de salsa intercambiadas, a las comidas compartidas, al vinito chileno que abrieron cuando hicimos los ñoquis.
 
Juan Antonio, quien nos llevó a dedo en la Guajira, nos paseó por el desierto, nos llevó a lo de su tía donde comimos, todos agrupados bajo el poco de sombra que ofrecía un techito de paja, que lo emborracho a Diego con el churro que nunca se puede negar, y que al fin nos dejo en el cruce con la carretera vía Riohacha.
 
Carol, la primera y única (hasta ahora) mujer que nos llevo a dedo .
 
A José, el camionero. A él, le gustaba andar en bicicleta, fumar marihuana, y comer pescado. A las deliciosas arepas de huevos que nos ofreciste, a tu buena onda.
 
Guillermo, que nos recibió en su hotelcito en Cartagena, y terminó alojándonos gratis, casi sin hablar nunca, y comunicándonos su simpatía por sus miradas.
   
Mauricio Palomino, que frenó cuando nos vio haciendo dedo en la salida de Cartagena, y que no iba a ningún lugar. No invito a su restaurante de alta categoría, el Restaurante de Res, donde comimos las cosas más exquisitas del viaje. Una delicia!
 
A esa gente que tenía una casita sobre la ruta, y que nos prestaron el techo para armar la hamaca, y nos ofrecieron una sopa.
 
A Carlos, que nos llevó cuando ya andábamos desesperados por la carretera, y nos llevó durante unos 350km, hasta dejarnos a 45km de nuestra destinación. Nos regalos comida durante el viaje, y al llegar, el dinero para pagar el bus que nos deje a destinación.
 
A los Camilos que conocimos en el muelle de Turbo, que nos compartieron su desayuno y tomaron unos mates junto a nosotros. Por su simpatía, y por seguir en contacto!
 
Tomas y Margarita, que nos recibieron en esa casa llena de mar y de sueños, donde todas las comidas eran ricas y livianas, donde el ambiente ofrecía armonía y descanso. A su compañía tan linda.
 
Danny Alfaror, el camionero que nos llevó por su lindo país Costa Rica, y nos alojo en su casa con sus esposa y sus cinco hijos y medio, pues el último estaba por nacer.
 
Denis Antonio, aunque terco y necio, por habernos llevados por las tierras centro americanas, por Nicaragua, Hondura y el Salvador. Durante esos días dormíamos y discutíamos en el camión.

A los equipos guatemaltecos de bomberos voluntarios de Antigua, Panajachel, San Benito,Coban, Chichicastenango, Nebaj, Quetzalstenango, Tecum Uman, y a los equipos de bomberos municipales de Guatemala y de Santa Cruz del Quiche, quienes siempre nos recibieron curiosos y hospitalarios, y con quienes convivimos durante toda la estadia en el país de Guatemala.

 

A Jose, con quien viajamos horas en su camion mientras nos compartia las bellezas del paísaje, y quién nos ofreció el camion para dormir antes de seguir nuestro rumbo.

 

A David y Carla, y a sus hijos Kevin y -, quienes nos dieron todo cuando no tenían nada. Con ellos hemos vivido un tiempo, trabajando con David, compartiendo el pequeño espacio que tenían para dormir y comer con toda la familia, lavandonos en su patio. A ellos, por su belleza humana, ojala los volvamos a ver. Y a su familia, a sus padres y hermanos, a sus primos y vecinos, a todos aquellos que fueron tan acogedores en ese pueblito hundido en la selva.

 

A esos dos señores que nos llevaron a dedo hacia una frontera que no existía, y nos dejaron sus sandwichitos caseros, de jamon y queso tostados, no saben cuanto hemos podido soñar con eso, fueron los mejores que hemos comido!

 

A Carlos, que nos levanto a dedo, y decidió cambiar de rumbo para llevarnos, y quién finalmente alquiló una cabaña en el hermoso biotopo del quetzal, para pasar un tiempo con nosotros.

 

A Hector, periodista del "Chichinoticas", con quien compartimos muchos momentos en el estudio, de charlas y de risas, y quién con toda confianza nos dejo a disposición el estudio de televisión para usar la computadora cuando no estaba.

A Helena, que crusamos en la calle y a quien preguntamos donde comprar Wochvoles, y que nos lklevó a su casa a comer sus wochvoles caseros, y, jugando, terminó vistiendome con su ropa de maya-ixil-

 

A Adan. Y a su sobrinito Jose, a su madre Julia, y a su hermana Romelia, quines nos recibieron largo tiempo, compartieron con nosotros sus dias, sus fiestas, sus paseos y distracciones, y ademas su memoria sobre la negra época de los ochenta en esa zona de Guatemala. A los horas enseñando a hacer pizza ñoqui y dulce de leche, y aprendiendo a tortear y hacer wochvoles. A las risas frente al eterno cantiflas por la noche.

 

Al equipo medico y a los enfermeros del hospital de Nebaj, quines nos trataron tan bién durante los días difícil de hospitalisación.

 

A Carlos, el médico cubano en misión en Chajul, por tu ayuda y apoyo, por el cafecito y las charlas compartidas.

 

A esa inmensa familia con quien compartimos un pedazo dse sombra frente al pacifico, y que no paraban de convidarnos comidas y bebidas. Al irnos todos juntaron una moneda para darnos. A su buen humor!

 

A Silvia y sus hijos en Tapachula, que conocimos en la playa y que nos alojaron después una buena semana en la casa, mostrandonos la zona y mimandonos mucho!

 

Al señor del queso , que nos llevo a dedo 500 kilometros, y que frenaba para cortar trocitos de queso que transportaba y hacernos probar. Deliciosas degustación sobre autopista! Gracias por habernos alojados esa noche.

 

A Jesica de pelo rojo que nos alojo unos dias San Luis Potosí.

 

Al encuentro con Daniel y Marta en Real de Quatorze, a las horas de charlas y de viajes compartidas esa tarde.

 

A Pepe, nuestro vochito adquirido en df, fantastico compañero de viaje aún bajo 50 grados.

 

A Berna. El padrino en las tierras tarahumaras. Mas alla de su invitación al estancia, de su confianza, de las horas mirando las estrellas por la noche y charlando por el día, del apoyo que nos dio, a ese abrazo, ese abrazote que nos dimos.

Y a su mujer Mary, quien nos recibió en Los Mochis, aún tapados por el polvo ardiente de las sierras.

 

A los chorros que se llevaron a nuestras dos mochilas y nos dejaron sin nada. Por ayudarnos a relativisar las cosas. Gracias por ese pasito mas hacia una vida inmaterial que nos hicieron dar.

 

A los habitantes de Xico tan cálidos, siempre invitando a las mesas de moles, carnes adobadas y chiles rellenos. A su alegria por la fiesta y por compartir.

 

A Gaspar, el mecánico de Nueva Palestina, que nos dejo hacer una parte del trabajo y nos cobro muy poco, al mismo tiempo que nos enseño a desmontar y montar un motor. A todos esos dias de trabajo compartidos entre la gasolina y el aceite.

 

A la gente del Hostal Santa Isabel, y a los viajeros que hemos conocido allí.

 

A esa familia que nos llevó a dedo, con nuestros amigos argentinos Sil y Berna, las dos guitarras y los bolsos.

 

Al músico que nos llevó a dedo los cuatro, nos acercó dando una vuelta, y nos regaló unos cd´s exelentes !

 

Y a Juan, el último caminero que nos llevó a dedo, después de haber recorrido a dedo miles de kilometros viajando dos años por las carreteras latino Américanas, y que nos llevó los cuatro, con Sil y Berna hasta Df, solidarizándose con nosotros en unas situaciones complicadas, compartiendo una noche de charla y guitarra con nosotros, y despidiendonos como a amigos de siempre, con las lágrimas en los ojos. Gracias por tu invitación, algún día, seguro, volveremos a viajar por allá, y entonces, como a muchas otras personas y lugares que hemos conocido, te iremos a visitar.

 
Y claro, gracias a todos los abonados y lectores de este blog!
 
 
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 A tous les camioneurs et automobilistes, aux employés de station de service, aux hommes de tous les cuartels de pompier ou de défense civile par lesquels nous sommes passés, à tous gens avec qui nous avons partagé un moment sympa, merci a tous ceux qui nous font ce voyage posible et Beau! Ils sont si nombreux! Entre eux, à:
 
 
-Hilda pour ses tortas fritas le matin et ses guisos de lentejas le soir. Nous nous souvenons du jour où, avec Pedro, entre deux fous rires, les pieds dans des sacs plastiques, ils  imitèrent  un japonais qui avait logé dans la maison.
 -Juan, le photographe, qui nous amena de Ushuaia jusqu'à la frontière avec le Chili, par pur plaisir de se balader. Juan était attentif à la route, et freinait soudainement pour prendre une photo. Il était en train de faire un calendrier pour 2007. Nous esperons qu’il lui reussit.
 - Ruben, qui nous fit monter à son camion , et avec qui nous avons converser toute l'après-midi, partageant des mates avec des gateaux, y parcourant Terre du Feu,. Ruben n était pas tres convaincu par l'important et puissant syndicat des camioneurs argentin.
 -Xavier et Marcello, avec qui nous sommes allés pêcher des saumons au lac Santa Sophia, et qui nous cuisinèrent une viande fumée.
 -Marcello et Maria Laura , qui nous sauvèrent au milieu de la route 40. Avec eux deux et Gianine, leur fille, nous sommes allés dans la voiture pleine à craquer visiter las grutas de las manos, à Bajo Caracoles. Dans le trajet Marcello nous raconta comment il avait fait pour arriver à l antartique.
-Un monsieur qui nous pris en stop et en nous laissant à un croisement, nous dit une phrase qui nous aida à ne pas perdre patience, “ Il y a toujours un trou pour un cousu”. Grande phrase pour celui qui veut voyager en stop. 
 - Max, avec qui nous avons parcouru 1500 km, de Puerto Montt a Santiago. Il nous preta une de ses couchettes pour passer la nuit dans le camion. Nous avons passé douze heures avec lui, partageant histoires et legendes sur le Chili. Il nous laissa à l entrée de Santiago, et nous restâmes avec l envie d aller le visiter un jour a Chiloe.
 -Les habitants de Lules, si sympathiques. 
 -  Juan et Eli, qui nous logèrent dix jours à San Pedro de Attacama. Ils nous laissèrent mettre la tente dans leur jardin, où les vaches venaient manger dans la journée, et ils partagèrent la sale de bain. Avec eux nous avons vu des partis de football a S, P. de Attacama, et nous avons partagés d'autres beaux moments, autour d'un petit déjeuner ou d'un déjeuner.
-A l’employée de la pension de Uyuni, qui nous preta de l’argent pendant que nous troubçvions une solution a notre problème
-A Pedro et sa familla. Ils frenèrent dans les montagnes du Cari Cari , et une part de la familla ( ikls étaient à peu près 14 dans la voiture) , est descendu et a continué le chemin jusqu’à lña maison à pied, afin qu’il puyes nous accompagner jusqu’au lac.
 
-Merci aux hommes du cuartel de Corrumba , qui ont gardé notre voiture pendant deux mois, et qui nous ont logé à notre retour
 
-Merci à ceux de la station de service de Campo Grande, qui nous invittèrent à dînner,.
 
-A Sergio, qui nous invita à dormir dans son camion, et qui fit plusieurs kilomètres pour nous laissez dans une bonne station de service.
 
-A cet homme triste qui nous invita à un guarana.
 
-Merci à Glaucia et Ricardo, qui nous ont loge à Bello Horizonte
 
-Merci à Juliana et à Millar, qui nous recurent comme des amis, et nous ont cuisiné des choses délicieuses.
 
-A Vladimir , qui nous prit en stop dans son taxi, et nous invita à manger des fruits en chemin.
 -A Josefa, qui s’emotiona si sinceremet avec notre voyage, et qui, après nous avoir laissez dans une station de service, revint, pour nous inviter à dinner, et erster un moment de plus avec nous. A ta sincérité!
 -A Charli, qui nous vit sur la route, et fit demi tour, pour nous atener 80 kilonçmètres devant, dans la direction contraire à la sienne. Il nous laissa dans une station de service, avec tous les fruits et legumes qu’il abatí achete pour le dinner.
-A William, Evaldiño, Evair, et Sergio, qui nous rendirent posible la participation à la projection de cinema à Primavera do Leste, avec qui nous partageâmes beaucoup de moments.
 -Aux pompiers de Primavera do Leste, qui nous pretêrent un appartement pendant une semaine.
 -Aux camioneurs qui nous aidèrent à remorque rla voiture à travers la route deserte de la Chuiquitania , quand nous nous trouvions sans essence.
-A Johny , qui passa la nuit sur le moeur, et qui aalla à l’ecole san savoir dormi pour nous rendre la Toyota en bon état.
-A Xavier et Carolina, sa femme, qui nous recûrent avec affection , nous pretêrent un un appartement à Santa Cruz, nou invitèrent à leer maison de campagne, a leer maison, à surtir. Ce fut comme se sentir à la maison!
 
-A la familla de Sacaca, qui nous rendirent la vente de la voiture trés agréable, dans un climat de confince et sympathie. Nous sommes heureux que notre tanque sois resté en leer compagnie!
 
-A María, qui, au milieu de ce désert de sel , nous prêta son pui d’eau et son feu, et un petit coin pour mettre la tente.
 
-A David, qui nous logea un mois à Cochabamba, et qui nous fit posible rester pour prendre dedes classe de quechua.
-A l’enfant que nous avons croisé sur le chemin du Chorro, y qui pêcha avec sa main daux petites truites pour le dînner.
 
-A TIm, et à tous ceux qui nous accompagnèrent cette nuit trés spéciale à Rurrenabaque.
 
_ A Xavier, avec qui nous nous sommes lié d’amitié.
 
- Au soleil, pour éter sorti le tour du solstice, quand nous l’attendions tant.
- A Ignacio et à Julio, pour cette nuit de belle fête à Copacabana .
- A Jesús, qui nous a offert un bon et puissant ragout de lentilles à Choquequirau, quand nous venions de de jours de marche et qu’il en restait cinq.
- A l’homme qui nous vit passer charges par la vallée de Yanama, et qui nous offrit un café avec buiscuits. ( dans un endroit où, pour obtenir un café ou des buiscuits, il faut marcher trois jours. )
 
- A l’homme qui nous offrit du bois dans un champ où nous ne trouvions pas un bois sec.
 
-A Omar, avec qui nous avons passé un merveilleux mois, et qui nous permit voyager de façon plus commode pendant ce temps là.
 
-A la familla Lugon Santos, qui nous reçut si bien chez eux à Lima.
  
-A Helena et Juan, qui nous ont logé vuelques jours  à Pucallpa dans leer maison tres belle et agréable. Et qui nous aidèrent à trouver un bateau pour Iquitos.
 
- A Joseba, qui nous rendit un inmense service, en amenant 23 kilos de notre éuipage à Bogota. Merci!
  
-A Rocio et Gustavo, avec qui nous avons passé de belles jopurnées á Leticia. Ils nous invitèrent à manger et à se opromener plusieurs fois. A votre compagnie si agréable! Merci Gustavo pour avoir atener plusieurs de nos livres à Buenos Aires .
A Beltran et Mariela de Arara, Amazonas. Pour avoir partagé leur langue et culture Ticuna avec nous, leurs moments de travail et de repos, toutes ces heures de conversation entre mythes et souvenirs. Merci pour l´ananas de bienvenu et d’adieu . 
Angel et Charley, qui nous logèrent dans leur petite maison au fond de leur restaurant improvisé. A leur bonne humeur et sympathie, aux moments de danse et de fete que nous avons passé ensemble.
 
Maire de Rocafuerte qui nous emmena à nous et à nos amis francais dans son bateau jusqu´au poste de frontière d´ecuateur. 

Au soldat Zapata de migrations de Rocafuerte, qui nous preta sous le regard dérangé de son collègue une chambre à nous quatre pour y passer la nuit, et nous cuisina des delicieuses frites.
 
Gardiens du parc de Coca qui nous pretèrent la guérite de securité pour passer la nuit avec Heloise et Jonathan.
 
A Jaime qui nous prit en stop la nuit en sortant de l´usine, et se préocupa pour l´ endroit où nous allions passer la nuit. Il s´en alla à un village plus éloigné que le sien, pour nous laisser dans la maison de la mère d’ une amie qui avait une petite pièce vide. ¨Je ne vous loge pas chez moi, nous dit il, vous me perdonerez, je suis pauvre.’ Et à cette femme qui nous logea et qui nous donna le bonjour avec des petits pains frais.
 
Famille Chindoy dans la vallée de Sibundoy, dans la maison desquel nous nous sommes sentis vraiment comme chez nous. Merci pour partager votre langue et culture camentza et pour respeter la notre. A tous les repas et promenade dans la vallée. A la cérémonie de Yage que nous fimes ensembles.
 
Ana et Fredy qui nous trouvèrent en train de camper près de chez eux sous la pluie, et nous recurent dans leur petite maison de bois où nous passames deux jours ensembles. A tous ces moments si simples que nous avons passé avec vous. Merci Fredy pour acheter un peitit bout de viande, et feter ainsi avec nous un an de voyage.
 
Merci à cet homme qui nous emmena sur son bateau d´une rive à l´autre du fleuve Magdalena.
 
A Diego de Medellin qui nous prit en stop dans son camion pendant 300 km, au gouter que tu nous offrit, à ton invitation chez toi, et surtout a ta bonne energie!
 
A Dani et Elsa qui nous prirent en stop a 200 km de Bogtoa dans leur Volwagen turbo diesel dernier modèle, en écoutant de la salsa à fond, et nous laissèrent dans la capitale, en nous donnant l´argent pour un taxi parcqu´ils ne nous avaient pas laissé à la direction exacte.
 
A Alejandro, que nous avons connut chantant du tango dans le petit village de Villa de Leyba, et avec qui nous nous sommes retrouvés à Bogtoa pour passser une après midi chez lui, à boire du mate, manger des alfajores, et faire des pizza. A Mariela, sa compagne. A cette belle après midi que nous avons passé les quatres.
 
Merci Tania pour nous recevoir un mois dans ta maison à Bogota, pour la balade dans le Boyaca, les moments de conversation, cinema, repas, pour nous preter la voiture et pour beaucoup d´autres choses.
 
Rodo, le père de Diego, qui nous fit une visite surprise a Bogota. Pour les délices de l´Argentine que tu nous a apporté, et pour ces jours d´aventure partagés sur les routes de la Colombie.
 
A Juan, qui nous amena avec plaisir jusqu´au beau petit village de Pamplona, nous faisant profiter de bonnes choses à manger pendant le voyage.
 
Au monsieur qui nous prit en stop a l´arrière de son camion dans lequel nous avons passé un moment si bon, voyant passer les villages et vallées, leur dédiants des payadas, buvant du mate et lisant Borges, pendant que peu à peu nous laissions les terrres chaudes pour d´autres plus fraiches.
 
Juan le laitier, qui éparpillait des enfants à travers tout le pays. A ton humour et bonne humeur.
 
A cet homme à Lagunillas qui nous vit morts de chaud et sans savoir vers où aller pour pouvoir faire du stop, et qui nous fit monter dans sa voiture pour nous amener sur plusieur km, pour nous laisser dans un endroit strategique. Merci pour nous raconter un peu de l´histoire du lac de Maracaibo Roger, le guardien d´une plateforme de pétrole qui nous laissa passer et nous fit visiter l´endroit. Au risque que tu a pris en le faisant, à ta sensibilité, et ton émotion pour cette rencontre.
 
Maritza et ses enfants qui s´agroupèrent curieusement autour de nous a nous voir la nuit sur une grande avenue, et qui nous offrirent à boire et un endroit pour monter la tente entre les trycilces qu´ils vendaient. Aux filles qu´offrirent pudiquement et en cachette un sac de leur plus beaux vetement a Anna. A l adieu qu ils nous firent. Aux yeux de Maritza.
 
Vitalio et Elsa, avec qui nous avons passés la frontière imperceptible entre Venezuela et Colombia dans la Guajira, pendant qu ils devinaient quelle direction prendre dans ces terres sans routes.
 
Habitants de Chipa /deux maisons/, avec qui nous avons passé cette belle journée à l´ ombre d´un arbre, entre conversations et voyages, la mort et la degustation du mouton, jusqu´à ce que la lumière orangée anonce la partie du soleil.
 
Aux filles et garcons de l´internat de Siapana, qui nous recurent avec tant de douceur, nous partagèrent un peu de leur culture wayu, a la belle danse qu´ils firent sous la lumière de la lune. A cette nuit longue et belle de complicité et d´échange, autour d´un mate et d´un acordéon.
 
Negra fina, Mauricio et John, dans la maison dans laquelle nous avons accroché l´ hamac et nous avons vécut a Nazareth. Aux cours de tango et de salsa interchangés, aux repas partagés, au vin chilien qu´ils ouvrirent lorque nous avons fait les gnoqui.
 
Juan Antonio, qui nous prit en stop dans la guajira, nous promena à travers le désert, nous amena chez sa tante où nous mangeames, tous entassés dans le peu d ´ombre qu´offrait le toit de paille, qui le soula a Diego avec le churro qui ne peut jamais se refuser, et qui finit par nous laisser dans le croisement de la route via Rioacha.
 
Carol, la premiere et unique (jusqu´ à maintenant) femme qui nous prit en stop.
 
A José le camioneur, Lui, ce qu´il aime, c ´est faire du velo, fumer de la marijuana, et manger du poisson. Aux delicieuses arepas d´oeufs que tu nous a offert, et à ta buena onda Guillermo, qui nous recut dans son petit hotel a Cartagena et qui finit par nous loger gratuitement, presque sans jamais parler, nous comuniquant sa sympathie par le regard.
 
 Mauricio Palomino, qui frena en nous voyant faire du stop à la sortie de Cartagena, et qui n´allait nulle part. Il nous invita à son restaurant de haute catégorie, El Restaurante de Res, où nous mangeames les choses les plus exquises du voyage. Un délice!
 
A ces gens qui avaient une petite maison au bord de la route, et nous offrirent le toit pour mettre l hamac, et une soupe.
 
A Carlos, qui nous prit en stop quand nous allions déséspérés sur la route, et nous amena pendant 350 km, jusqu´à nous laisser à 45 km de notre destination. Il nous offrit un repas pendant le voyage, et nous donna l´argent pour prendre un bus qui nous laisserait à destination.
 
Aux Camilos que nous avons connut sur le port de Turbo, qui nous partagèrent leur petit-déjeuner et burent des mates avec nous. Pour leur sympathie, et pour continuer en contact!
 
Tomas et Margarita, qui nous recurent dans leur maison pleine de mer et de reves, où tous les repas étaient bons et légers, où l´ambience offrait repos et harmonie. A votre compagnie si belle.
 
Danny Alfaror le camioneur qui nous emmena à travers son beau pays Costa Rica, et nous logea chez lui avec sa femme et ses cinq enfants et demi, le dernier allait naitre à n´importe quel moment.
 
Deni Antonio, bien quéntété  et sot, pour nous avoir emmener a travers les terres centre ameriquaines, par le nicaragua, honduras et le salvador. Pendant ces jours nous dormions et discutions dans le camion.

 
Et bien sûr ! Merci à tous les lecteurs et abonnés de ce blog!
 
Par anna.diego
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Lundi 2 mars 2009

...

Queridos lectores, llevamos dos años viajando por America Latina,

empezamos contándoles de los castores en Ushuaia,

allá tan lejos ahora pero tan presente,
alli donde los espejos inmensos reflejan a los cielos claros, 
donde todo es helado, azul, vibrante de vida,
donde el agua es tan rica

y donde nuestras miradas recién liberadas de su mundo cotidiano,

aún estaban virgenes de tantas tierras y tantos vientos distintos, pero todos vientos.

Quizás pensarán que faltaron las palabras, que no compartimos en el blog lo suficiente.

 Pero también puede ser que las palabras sobren.

Viajamos a dedo, jalon, carona, chance, aventón, como quieran llamarlo.
 Recorrimos kilometros. Pero sobre todo, recorrimos miradas.

 El gran viaje se desarollo más alla de la tierra pisada,
 en el vago horizonte de un salina,
en el aire turbio de un rio,
en las neblinas de un pueblo,
en la vibración de un silencio y de la hoja de un libro.

Se abrió un mundo hecho de mil miradas distintas  y parecidas,
se abrieron mil mundos,en esa misma america, en esa tierra una.
Aqui se terminó este blog.
En toda America están ancladas nuestras raices.

El viaje seguirá hacia otros destinos.
Les ofrecemos ahora compartir este silencio, que los dejará libres en sus interpretaciones,
libres en el silencio abierto.

Par anna.diego - Publié dans : xurruruca
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Dimanche 8 juin 2008



Desierto. Destierro desierto. Remolinos de vientos van marcando el horizonte, y la tierra seca no puede descansar. Esta tierra. La misma que la del otro lado de la línea invisible. Tierra color tierra, color mitos y color tiempo. El desierto callado silencia sus secretos y el viento susurra una canción milenaria. Cerros de plata y de oro se paran sobre las llanuras, y recuerdan pasiones y esperanzas, eternidades muertas y riquezas consumidas. Los pueblos fantasmas viven en su extraña muerte, las casas se confunden y las tumbas se olvidan, y el canto del viajero viento llena las calles empedradas. Desierto desertado, en tu suelo imaginario las piedras grises y blancas, y el tiempo que se alarga en una sombra anaranjada.


Nota: En toda la zona de los estados de San Luis Potosi y Zacatecas, se encuentran muchos ex pueblos mineros, que fueron ocupados en los años 1780, abandonados en principio de 1800, y ocupados de nuevo en 1880 para ser definitivamente abandonados a principios del siglo veinte. Esos pueblos se construyeron alrededor de minas inportantes de oro y plata, y convivieron ahi gente de mucho dinero con los mineros  lo mas seguido indigenas y negros explotados. Se construyeron haciendas y casa, iglesias y escuelas, cementerios. Hoy son pueblos fantasmas en su mayoría, aún que algunos lograron sobrevivir con el turismo, y otros se encuentran desde hace poco tiempo ocupados por una poca gente, quien atraída por el alto precio del oro, va a intentar suerte de nuevo en las heladas oscuridades de las minas. En el desierto se encuentran también muchos nuevos pueblos mineros, y un largo ferrocaril transporta los minerales hacia el norte.



Desert. Desertion desert. Des tourbillons de vent marquent l' horizon, et la terre seche ne peut pas reposer. Cette terre. La meme que celle de l' autre coté de la ligne invisible. Terre couleur terre, couleur mythes et couleur temps. Le désert muet tait ses secrets et le vent sussure una chanson millénaire. Des montagnes d' argent et d' or se dressent sur les plaines, et rapellent passions et espérances, étérnités mortes et richesses consumées. Les villages fantomes vivent dans leur étrange mort, les maisons se confondent  et les tombes s' oublient, et le chant du vent voyageur empli les rues pavées. Desert déserté, sur ton sol imaginaire les pierres grises et blanches, et le temps qui s' allonge dans une sombre orangée.

Note: Dans toute la zone désértique des états de San Luis Potosi et Zacatecas, il se trouve beaucoup de ex villages miniers, qui furent occupés dans les années 1780, et abandonnés au début des années 1800, et occupés a nouveau en 1880 poue etre definitivement abandonnés au début du xxeme  siecle. Ces villages se construirent autour d' importantes mines d' or et d'argent, et convivirent la des gens de beaucoup d argents avec les miniers ( le plus souvent indigenes et noirs exploités) , il s'y construit des maisons, des propriétés, églises et écoles, des cimetieres. Aujourd hui ce sont des villages fantomes dans leur majorité, bien que certains survivent avec le tourisme, et d autres se trouvent depuis peu occupés par peu de gens, qui attirés par le haut prix de l'or, vont tenter leur chance a nouveau dans les gelées oscurités des mines. Dans le désert il se trouve aussi beaucoup de nouveau villages miniers, et un long chemin de fer transporte les mineraux vers le nord.

Par anna.diego - Publié dans : Mexico
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